martes, 27 de mayo de 2014

¿Que hacemos con la abuela?

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Una familia decide irse de vacaciones al pueblo durante unos dias. Para no dejar sola a la abuela en la ciudad, le piden que les acompañe a pesar de su delicado estado de salud.

Días después, cuando están casi a punto de finalizar las vacaciones, la abuela sufre un ataque cardiaco y fallece repentinamente mientras sus hijos juegan en casa de unos amigos. El padre de familia, e hijo de la fallecida, abrumado por la muerte de su madre en una especie de estado de shock y le cuesta razonar y pensar con claridad, por lo que acude a su esposa.

Se encuentran bastante alejados de la ciudad donde crecieron y del cementerio familiar donde su madre tiene reservada una lápida junto a su difunto marido desde hace años. El hombre bien sabe que las funerarias son muy caras y el traslado de un cadáver cuesta un ojo de la cara. Mucho más cuando requieren de vehículos especiales para acceder a la zona montañosa donde estaba el pueblo donde veraneaban. Tras deliberar cuál es la mejor opción y consultarlo con su mujer, deciden que lo mejor es que ellos mismos la lleven en su todoterreno hasta la ciudad y allí llamen a los servicios funerarios, de esta forma se ahorrarían los gastos de transladar el cuerpo.

Pero claro, eso tenia una seria complicacion, los niños debian viajar con su abuela muerta durante horas para regresar a casa, aunque los niños no sabian nada aun. Solo imaginando el trauma que les podria causar tener que compartir el viaje con un muerto, tuvieron que desestimar esa opcion. La opcion mas logica era meter el cuerpo de la abuela en el maletero, pero su todoterreno era uno de esos modelos en los que la parte posterior tiene acceso directo con los asientos y el olor que podria desprender el cadaver con el calor que hacia podria convertir el viaje en una pesadilla. Eso sin contar que los niños estarian jugando a escasos centimetros de la muerta y, si les daba por mirar en la parte posterior, se encontrarian el cuerpo.

Las dos unicas opciones que les quedaban eran que el marido hiciera el viaje solo con su madre difunta o transportarla en la baca del coche. Por degracia no tenian tiempo de la primera opcion porque el viaje era largo y su esposa tenia que trabajar en un par de dias. Asi que decidieron que lo unico que podian hacer era envolverla en una vieja alfombra y atarla al techo del todoterreno junto a otras maletas para disimular el bulto. Esta era la unica forma de viajar sin traumatizar a sus hijos con la muerte de su yaya. A los niños les dirian que su abuela habia decidido quedarse un par de dias mas y que se habia quedado en la casa de una vecina.

Tras acomodar el cadaver aun caliente en la baca del coche y disimular lo mejor que pudieron la forma del cuerpo, ataron firmemente la alfombra enrollada y se prepararon para el viaje. Tenian que salir cuanto antes si querian usar la oscuridad de la noche para viajar sin que nadie se diera cuenta.

El primer par de horas circularian por un terreno pedregoso en el que entre baches, agujeros y piedras debian avanzar lentamente si no querian reventar un neumatico o los amortiguadores del vehiculo. Los continuos saltos estaban aflojando las cuerdas que mantenian a la abuela y sin que la familia lo supiera el cadaver estuvo a punto de caerse en el camino un par de veces.

Al entrar en la autopista la situacion no mejoro, los saltos producidos por los baches habian aflojado los nudos, pero el rozamiento con el aire al circular a gran velocidad no mejoraba la fijacion de la abuela muerta. Irremediablemente y sin que sospecharan nada el cuerpo de la abuela acabo por caer, con tan mala fortuna que el ruido de un avion al despegar en un aeropuerto cercano oculto el sonido del golpe.

Al llegar a su destino la mujer subio a casa con los niños que etsaban medio dormidos, cansados por el viaje, los pobres angelitos no habian sospechado nada. Aunque estaba amaneciendo, mañana seria otro dia y deberian darles la noticia de la muerte de la yaya. El marido por su parte se llevo el susto de su vida cuando, al revisar el techo del todoterreno, descubrio que la alfombra que envolvia a la abuela ya no estaba. Aturdido y asustado miraba dentro y fuera del vehiculo, como intentando comprender que habia pasado, sin saber que pocos kilometros antes el cuerpo de su madre habia caido en mitad de la autopista...

Queria volver  sobre sus pasos para buscar a su madre, pero, ¿como podria explicar que hacia su madre muerta y envuelta en una alfombra como si fuera el cadaver de un perro? Subio a casa para avisar a su mujer y explicarle que debia regresar en la busqueda de su cuerpo. Cuando estaba hablando con ella, una llamada de telefono le conmociono. La estaban realizando desde el telefono movil de la abuela.

"Buenos dias, señor, le habla la policía, debo comunicarle que ha sido encontrado el cadaver de una anciana en mitad de la autopista y su numero de telefono aparece como contacto en el movil que hemos encontrado en uno de los bolsillos de la fallecida. Le rogamos que vaya al kilometro 10,5 de la carretera de Burgos para reconocer el cuerpo lo antes posible".

El hombre se quedó paralizado, no sabia como podria explicar lo sucedido sin acabar en la carcel. Palido por el miedo y con ojeras de no haber dormido en toda la noche, condujo hasta el lugar señalado por el policia.

Al llegar alli el espectaculo era dantesco. Varios coches patrulla habian desviado el trafico a un unico carril, en el arcen habia un camion de gran tonelaje y en uno de los vehiculos de la policia se podia ver a un hombre esposado con las manos en la espalda.

El hombre se acerco a uno de los agentes y les hizo saber que habia recibido una llamada, le temblaban las piernas y tenia las manos empapadas en sudor.

-Dis, dis, disculpe -dijo tartamudeando - me han llamado ustedes desde el telefono de mi madre.

-Señor -dijo el agente- lo que le voy a pedir no es agradable, el hombre que esta detenido ha atropellado a una anciana con su camion, el cuerpo esta totalmente destrozado y es practicamente irreconocible, pero entre sus pertenencias hemos encontrado su telefono movil y una pulsera. Tal vez pueda usted ayudarnos a verificar si es su madre reconociendo estos objetos.

El asustado hijo reconocio al instante la pulsera de su madre.
-Si, la pulsera pertenece a mi madre.

-Caballero, lamento mucho su perdida ¿sabe usted que podia hacer su madre caminando por una autopista de noche? el camionero nos dijo que aparecio de la nada tumbada en el asfalto. Pero al hacerle la prueba de alcoholemia ha dado positivo, por lo que hemos procedido a su detencion por conducir en estado de embriaguez y por homicidio involuntario.
El hombre, con los ojos cubiertos de lagrimas y viendo una forma de no tener que explicar lo sucedido y salvar su pellejo, simplemente respondio:

-No lo sé agente, pero eso que se pudra en la carcel por matar a mi madre.


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