jueves, 29 de mayo de 2014

Dame la mano.


Una chica se queda a dormir en la casa de su amiga después del colegio, entre juegos y risas acaban contando historias de terror por lo que ambas se van a dormir bastante asustadas. Las dos se acuestan en la misma habitación aunque lo hacen en camas separadas porque la hermana de una de ellas habia fallecido el año pasado en un trágico accidente doméstico y la cama quedaba libre.

Mientras tratan de conciliar el sueño comienza una tormenta y entre el miedo que les ha producido contarse historias de miedo y los truenos que empiezan a sonar, ninguna de las dos puede dormirse. Cuando el sonido de la tormenta se hace más inmenso ambas empiezan a temblar de miedo y una de ellas asustada le dice a la otra:
"Dame la mano"
Ambas estiran sus brazos desde sus camas para consolarse y protegerse la una a la otra, mientras se dan la mano su miedo parece desvanecerse por lo que finalmente a altas horas de la noche ambas se quedan dormidas.
A la mañana siguiente se despiertan con total normalidad, el dia parecia haber aclarado por lo que deciden salir a jugar al jardin de casa. Pero antes la madre les prepara un desayuno que ambas comparten mientras recuerdan el susto que pasaron la noche anterior:
"Menos mal que me diste a mano anoche, me moría de miedo"
"Gracias a ti amiga, yo estaba tan asustada como tú".

La madre escucha la conversacion les pregunta si han movido las camas, ya que estan muy separadas la una de la otra y seria imposible que sus cortos bracitos se alargaran tanto como para que se pudieran dar la mano estando acostadas.
Las dos amigas confundidas vuelven a la habitacion y prueban a darse la mano nuevamente estando tumbadas. A ambas les corrio un escalofrio en la espina dorsal al comprobar que sus manos quedaban a casi un metro de distancia con los brazos totalmente estirados.

Parece que esa noche no sólo los vivos tenían miedo.

Hanako-San la niña del baño.

hanako-san
Hanako-San es una niña fantasma que acecha en los baños de las escuelas japonesas. Los japoneses la llaman "Toire no Hasako-San" que literalmente significa "Hanako del baño".

Ella tiene el pelo ligeramente corto, negro y lacio, usa una falda roja y su mirada según cuenta, es capaz de helarle la sangre al más valiente.

Habita en el tercer cubículo de los baños del tercer piso, en otras versiones de la leyenda, el cuarto cubículo, ya que, en Japón, el 4 es considerado un número maldito por su semejanza fonética con la palabra "shi" (muerte). Su espíritu generalmente pena en los baños de mujeres, pero no son pocos los casos de chicos que han salido despavoridos por encontrársela en medio del mal olor, la humedad y la penumbra, ya que ella suele preferir los baños descuidados y poco iluminados, por lo cual los profesores, aprovechándose del miedo que inspira Hanako-San, recomiendan a sus alumnos mantener limpios los baños.

El riesgo de encontrarte con Hanako-San es mucho mayor si estás solo o sola: entonces, ni pienses en abrir la tercera o cuarta puerta, porque alli la vas a encontrar, y la mirada que te dedique rondará tus pesadillas por el resto de tu vida, puesto que la habrás hecho enfurecer al irrumpir su privacidad (eso si consigues sobrevivir).

Por otra parte cuentan que, si no abres la puerta tres o cuatro pero sientes una presencia en el baño, muy probablemente se trata de Hanako-San. ¿Existe forma de averiguarlo? Por supuesto, provocándola, incitándola a manifestarse, para lo cual puedes tocar la puerta tres veces, llamarla por su nombre, o hacer la pregunta clave: ¿Hanako, estas alli?...No es seguro que te responda, aunque si lo hace, la mayoria de las versiones cuentan que dirá con voz baja y calmada: Sí, estoy aquí. Una vez que sepas que está allí, realmente tendrías que tener agallas para abrir la puerta, pues estara aun mas enfadada que en los casos de quienes abren la puerta sin haber preguntado. No obstante, si tienes un examen en el que hayas obtenido la maxima hora, puedes estar tranquilo pues se dice que Hanako-San se calma y desaparece cuando ve que eres un gran estudiante... Sin embargo, una versión afirma que ella, tengas o no el examen, desaparecerá metiendose en el inodoro y accionando la válvula...

Ahora, bien, hasta ahora solo se ha presentado la versión mas extendida de la leyenda, ya que existen conocidas variaciones en las que Hanako-San se manifiesta de formas sencillamente aterradoras:
-En la prefectura de Yamagata, cuentan que Hanako-San no siempre responde con voz calmada, puede responder con voz ronca, como de poseida por el diablo, y entonces, aunque no mueras, podria atacarte o asumir un aspecto tan monstruoso que necesites varias visitas al psicologo...O bien, segun otra creencia de Yamagata, es mejor que jamas abras la puerta pues Hanako no es una niña sino un demonio que emplea voz de niña para que los curiosos caigan y se queden helados al ver en realidad que se trata de un engendro con tres metros de altura y tres asquerosas y viscosas cabezas de lagarto.

-En cierta escuela de la ciudad de Kurosawajiri, cuentan que, si te metes al cuarto cubículo y dices tres veces "ichibanme Hanako-San, nibanne Hanako-San, sanbanne Hanako-San", una mano blanquecina aparecerá por encima de la puerta del baño, resplandeciendo espectralmente con su luz de ultratumba...

-En una escuela de la ciudad de Yokohama, los alumnos creen que, si vas al cuarto cubiculo del baño de los chicos y le das vueltas al inodoro unas tres veces o mas mientras insultas a Hanako-San, una mano ensangrentada ascendera desde el hueco del inodoro e intentara atraparte.

Algunos creen que Hanako se suicidó en el baño, cosa que es creible puesto que Japón tiene uno de los mayores indices de suicidios, incluyendo casos de adolescentes y niños, los cuales algunas veces se han matado por la presion social en torno a la obtencion de buenas notas, tales como las que hacen que Hanako se desvanezca.


martes, 27 de mayo de 2014

¿Que hacemos con la abuela?

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Una familia decide irse de vacaciones al pueblo durante unos dias. Para no dejar sola a la abuela en la ciudad, le piden que les acompañe a pesar de su delicado estado de salud.

Días después, cuando están casi a punto de finalizar las vacaciones, la abuela sufre un ataque cardiaco y fallece repentinamente mientras sus hijos juegan en casa de unos amigos. El padre de familia, e hijo de la fallecida, abrumado por la muerte de su madre en una especie de estado de shock y le cuesta razonar y pensar con claridad, por lo que acude a su esposa.

Se encuentran bastante alejados de la ciudad donde crecieron y del cementerio familiar donde su madre tiene reservada una lápida junto a su difunto marido desde hace años. El hombre bien sabe que las funerarias son muy caras y el traslado de un cadáver cuesta un ojo de la cara. Mucho más cuando requieren de vehículos especiales para acceder a la zona montañosa donde estaba el pueblo donde veraneaban. Tras deliberar cuál es la mejor opción y consultarlo con su mujer, deciden que lo mejor es que ellos mismos la lleven en su todoterreno hasta la ciudad y allí llamen a los servicios funerarios, de esta forma se ahorrarían los gastos de transladar el cuerpo.

Pero claro, eso tenia una seria complicacion, los niños debian viajar con su abuela muerta durante horas para regresar a casa, aunque los niños no sabian nada aun. Solo imaginando el trauma que les podria causar tener que compartir el viaje con un muerto, tuvieron que desestimar esa opcion. La opcion mas logica era meter el cuerpo de la abuela en el maletero, pero su todoterreno era uno de esos modelos en los que la parte posterior tiene acceso directo con los asientos y el olor que podria desprender el cadaver con el calor que hacia podria convertir el viaje en una pesadilla. Eso sin contar que los niños estarian jugando a escasos centimetros de la muerta y, si les daba por mirar en la parte posterior, se encontrarian el cuerpo.

Las dos unicas opciones que les quedaban eran que el marido hiciera el viaje solo con su madre difunta o transportarla en la baca del coche. Por degracia no tenian tiempo de la primera opcion porque el viaje era largo y su esposa tenia que trabajar en un par de dias. Asi que decidieron que lo unico que podian hacer era envolverla en una vieja alfombra y atarla al techo del todoterreno junto a otras maletas para disimular el bulto. Esta era la unica forma de viajar sin traumatizar a sus hijos con la muerte de su yaya. A los niños les dirian que su abuela habia decidido quedarse un par de dias mas y que se habia quedado en la casa de una vecina.

Tras acomodar el cadaver aun caliente en la baca del coche y disimular lo mejor que pudieron la forma del cuerpo, ataron firmemente la alfombra enrollada y se prepararon para el viaje. Tenian que salir cuanto antes si querian usar la oscuridad de la noche para viajar sin que nadie se diera cuenta.

El primer par de horas circularian por un terreno pedregoso en el que entre baches, agujeros y piedras debian avanzar lentamente si no querian reventar un neumatico o los amortiguadores del vehiculo. Los continuos saltos estaban aflojando las cuerdas que mantenian a la abuela y sin que la familia lo supiera el cadaver estuvo a punto de caerse en el camino un par de veces.

Al entrar en la autopista la situacion no mejoro, los saltos producidos por los baches habian aflojado los nudos, pero el rozamiento con el aire al circular a gran velocidad no mejoraba la fijacion de la abuela muerta. Irremediablemente y sin que sospecharan nada el cuerpo de la abuela acabo por caer, con tan mala fortuna que el ruido de un avion al despegar en un aeropuerto cercano oculto el sonido del golpe.

Al llegar a su destino la mujer subio a casa con los niños que etsaban medio dormidos, cansados por el viaje, los pobres angelitos no habian sospechado nada. Aunque estaba amaneciendo, mañana seria otro dia y deberian darles la noticia de la muerte de la yaya. El marido por su parte se llevo el susto de su vida cuando, al revisar el techo del todoterreno, descubrio que la alfombra que envolvia a la abuela ya no estaba. Aturdido y asustado miraba dentro y fuera del vehiculo, como intentando comprender que habia pasado, sin saber que pocos kilometros antes el cuerpo de su madre habia caido en mitad de la autopista...

Queria volver  sobre sus pasos para buscar a su madre, pero, ¿como podria explicar que hacia su madre muerta y envuelta en una alfombra como si fuera el cadaver de un perro? Subio a casa para avisar a su mujer y explicarle que debia regresar en la busqueda de su cuerpo. Cuando estaba hablando con ella, una llamada de telefono le conmociono. La estaban realizando desde el telefono movil de la abuela.

"Buenos dias, señor, le habla la policía, debo comunicarle que ha sido encontrado el cadaver de una anciana en mitad de la autopista y su numero de telefono aparece como contacto en el movil que hemos encontrado en uno de los bolsillos de la fallecida. Le rogamos que vaya al kilometro 10,5 de la carretera de Burgos para reconocer el cuerpo lo antes posible".

El hombre se quedó paralizado, no sabia como podria explicar lo sucedido sin acabar en la carcel. Palido por el miedo y con ojeras de no haber dormido en toda la noche, condujo hasta el lugar señalado por el policia.

Al llegar alli el espectaculo era dantesco. Varios coches patrulla habian desviado el trafico a un unico carril, en el arcen habia un camion de gran tonelaje y en uno de los vehiculos de la policia se podia ver a un hombre esposado con las manos en la espalda.

El hombre se acerco a uno de los agentes y les hizo saber que habia recibido una llamada, le temblaban las piernas y tenia las manos empapadas en sudor.

-Dis, dis, disculpe -dijo tartamudeando - me han llamado ustedes desde el telefono de mi madre.

-Señor -dijo el agente- lo que le voy a pedir no es agradable, el hombre que esta detenido ha atropellado a una anciana con su camion, el cuerpo esta totalmente destrozado y es practicamente irreconocible, pero entre sus pertenencias hemos encontrado su telefono movil y una pulsera. Tal vez pueda usted ayudarnos a verificar si es su madre reconociendo estos objetos.

El asustado hijo reconocio al instante la pulsera de su madre.
-Si, la pulsera pertenece a mi madre.

-Caballero, lamento mucho su perdida ¿sabe usted que podia hacer su madre caminando por una autopista de noche? el camionero nos dijo que aparecio de la nada tumbada en el asfalto. Pero al hacerle la prueba de alcoholemia ha dado positivo, por lo que hemos procedido a su detencion por conducir en estado de embriaguez y por homicidio involuntario.
El hombre, con los ojos cubiertos de lagrimas y viendo una forma de no tener que explicar lo sucedido y salvar su pellejo, simplemente respondio:

-No lo sé agente, pero eso que se pudra en la carcel por matar a mi madre.


La pulsera negra.

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Thomas era un jóven médico que trabajaba de interno en un frío hospital de Dakota del Norte. Su vocación y sus ganas de salvar vidas eran el único motivo por el que no caía rendido del cansancio en unas interminables guardias que podían prolongarse hasta 36 horas y que le dejaban exhausto.

Aquella noche había sido especialmente dura, el servicio de urgencias no tuvo ni un respiro y Thomas había tenido que encargarse por primera vez de una paciente sin el respaldo de otro doctor. Luchó por la vida de la chica, que no debía tener más de 22 años, durante más de dos horas, pero desde que llegó se habia considerado un caso perdido y en el hospital decidieron priorizar a otros pacientes que tenían más posibilidades de sobrevivir. Los daños que había sufrido la joven en ese accidente de tráfico múltiple eran tan graves, que incluso si Thomas hubiese conseguido obrar un milagro y la chica hubiese sobrevivido, las secuelas hubiesen sido tan graves que probablemente habría quedado en estado vegetativo.

Los médicos más experimentados del hospital habían acudido en la ayuda de los otros accidentados y decidieron bautizar a Thomas con un caso imposible para que un primer fracaso le hiciera comprender lo dura que es su profesión y no empezara a creérselo demasiado.  Además priorizando a otros de los heridos habían conseguido salvar la vida de tres personas, en lo que había sido el peor accidente de tráfico que habían registrado las carreteras de la región en meses.

Thomas era consciente de que la chica probablemente nunca tuvo posibilidades de sobrevivir, pero aún así se sentía destrozado por dentro y tuvo que tragar saliva para contenerse las ganas de llorar cuando le puso una pulsera negra a la fallecida. La pulsera negra era un protocolo de su hospital que servía para marcar a un difunto y señalar la hora y causas de su muerte. Normalmente eran las enfermeras quienes se encargaban de rellenar los datos y ponerle la pulsera antes de mandar el cadáver a la morgue. Pero Thomas pensó que haciéndolo él, el recuerdo de su primer fracaso le serviría para aprender y avanzar en la que puede llegar a ser una de las profesiones más duras. Memorizó cada una de las facciones de la chica y la cubrió con una sábana para que uno de los celadores se la llevara en una camilla por un interminable pasillo que conducía al depósito de cadáveres.

Al final de su turno, Thomas parecía un zombi, su cara demacrada por el cansancio y el fuerte impacto emocional de perder a su primer paciente le habían dejado destrozado. No era la primera vez que alguien se moría en una mesa de operaciones frente a él, pero esta era la primera vez que él era el doctor al mando y el unico responsable. En su mente repasaba todos y cada uno de sus movimientos y trataba de buscar cual fue su error y si había algo más que pudiera haber hecho. Pero incluso él mismo, sabía que su proceder había sido impecable y que cuando a alguien le llega la hora es imposible luchar contra el destino.

Cabizbajo y caminando casi dormido entró en el ascensor. Se dirigía a la séptima planta donde tenía su ropa, lo único que quería era cambiarse e irse a dormir a la residencia que estaba a pocas calles del edificio del hospital. Eran las cuatro de la mañana y el hospital parecía vacío, tan absorto estaba en sus pensamientos que casi ni se dio cuenta de que había alguien dentro del ascensor cuando entró. Una mujer le saludó:

-Uff y yo creía que tenía mala cara, ¿chico pero que te ha pasado?

Thomas se giró y vio a una mujer de unos cuarenta años que le sonreía, estaba casi tan pálida como él, y aunque no tenia muchas ganas de conversar le contestó.

-Hoy ha sido un día muy duro, no se ni como estoy todavia de pie. Ademas he perdido a mi primer paciente -le dijo mientras ponia un gesto que denotaba que estaba a punto de echarse a llorar.

-Pues por la cara que pones estoy segura que has hecho todo lo que podias, no seas tan duro contigo mismo.

-muchas gracias, probablemente mañana pueda verlo de otra forma -dijo Thomas mientras se giraba a ver porque se había abierto la puerta del ascensor en una planta que ninguno de los dos había marcado.

Al mirar fuera vio la silueta de una joven en mitad del pasillo, al terminar de abrirse la puerta del ascensor comenzo a girarse lentamente hacia ellos. Thomas al ver la cara de la chica dio un salto hacia atrás y pegó la espalda a la pared del ascensor mientras señalaba a la chica que había fuera y trataba de decir algo sin conseguir articular palabra. De repente pareció recuperar el control de su cuerpo y se abalanzó hacia el panel del ascensor presionando rapidamente el botón que cerraba las puertas. La mujer que habia en el interior del ascensor se quedó mirandole perpleja cuando la puerta se cerró cuando faltaba menos de un metro para que la joven que había fuera entrara en el ascensor.

-E...e...esa chica. -dijo tartamudeando del susto - yo mismo la vi morir, no pude hacer nada para salvarla y le puse esa pulsera negra.

La mujer que se había mantenido pegada a la pared sonrió y mientras levantaba el brazo le preguntó:

-¿Una pulsera como ésta?

Thomas se giró a mirarla y vio como en su muñeca habia una pulsera de color negro, identica a las que usan en el hospital. El joven medico se desmayó del susto y en su caída agarró fugazmente el brazo que le mostraba la mujer con la que había compartido la charla en el ascensor.

Minutos después encontraron a Thomas aún desfallecido en el suelo del ascensor. Todos atribuyeron su desmayo al cansancio. Pero él sabía que lo que habia pasado era real, en su mano tenia una pulsera negra que habia arrancado sin querer del brazo de la mujer que habia en el ascensor mientras caia desmayado. Al revisar la pulsera pudo comprobar que la mujer habia fallecido dos años antes en un accidente de tráfico muy similar al de la chica que quiso salvar.

jueves, 22 de mayo de 2014

Le leyenda de la doncella ciega.


La leyenda de la doncella ciega, una de las leyendas más famosas desde ya hace tiempo, como se le conoce, hace referencia a una pagina web denominada Blind Maiden a la que no es posible acceder sino mediante algunos tétricos requerimientos: se debe estar solo durante la medianoche de un día sin luna, no tener ningún objeto bendecido y tener todas las luces del hogar completamente apagadas. Si no se cumplen estas condiciones, será imposible acceder al sitio ya sea desde cualquier navegador o computadora, así que si en verdad quieres poner a prueba este ritual deberás de seguir al pie de la letra las instrucciones mencionadas anteriormente.

Una vez hecho lo solicitado, se accede a una web donde se mostraran imagenes de terror que impactarán hasta al más valiente de los valientes, ya anunciado en el eslogan de la pagina como una experiencia real de horror absoluto. Nunca se debe apretar en el boton aceptar porque de lo contrario sera el fin de su vida ya que se vera como una siniestra figura se pasea por la casa del navegante, es decir, tu casa.

Esa misteriosa figura se irá acercando hasta la misma habitación donde esta la computadora pero no se puede hacer nada para evitarlo y pronto se siente como esta presencia maligna esta ubicada a la espalda del pobre individuo que ingreso al sitio. Apenas se de vuelta para observar el espectro, se dara cuenta que lo ultimo que vera de este mundo sera el rostro lleno de maldad de la doncella ciega...

La leyenda de Aka Manto.


La leyenda de Aka Manto es una de las tantas leyendas japonesas más famosas de la cultura japonesa.

Aka Manto o el fantasma del bajo de mujeres, se trata de una leyenda japonesa sobre un cruel y malvado espíritu femenino que suele aparecer en el último retrete del baño de mujeres. Se trata del fantasma de una bella mujer, que cubre su rostro con una máscara ya que durante su vida fue duramente acosada y tras la muerte juró vengarse de todas las mujeres.

Según afirma el relato,cuando una mujer ingresa el baño, escucha una voz que le pregunta si quiere papel rojo o azul, si la desdichada elije rojo muere decapitada dejando un enorme charco de sangre, y si elije azul muere estrangulada. En caso de elegir cualquier otro color, unas horrendas manos saldrán del retrete y la arrastrarán hacia el mismo infierno...

Otra versión de la leyenda cuenta que el fantasma pregunta acerca de si se quiere colocar un chaleco rojo y ante una respuesta positiva, arranca la piel de la espalda de la desafortunada víctima.

La única forma de salvarse de las garras y la muerte de Aka Manto, es negarse a recibir cualquier color, tras lo cual desaparece sin dejar rastro.
Es por eso que las mujeres no suelen ir con mucha frecuencia al último retrete.

La leyenda de la sallana.


La Sallana es una leyenda mexicana que proviene de la época colonial, y su origen está en la ciudad de Villavicencio. Allí vivía una mujer de familia aristocrática, felizmente casada y con un hijo pequeño. Si bien su via era feliz, esta mujer siempre estaba al tano de lo que la gente comentaba de ella, ya que le importaba mucho de el que diran.

Un día se enteró del rumor que su marido la estaba engañando con su propia madre, y presa de los celos, enloqueció de rabia e impotencia. Antes de que alguien pudiera hacer algo, mató a su hijo, decapitó a su marido (que estaba durmiendo) y luego fue a casa de su madre para acuchillarla y prender fuego la casa con su progenitora aún dentro.

En los últimos minutos de agonía, su madre le lanzó una maldición: "Tu nombre será Sallana, y vagarás por los llanos asustando borrachos y chismosas".
A partir de ese momento comienza esta leyenda de terror que afirma que a altas horas de las noches suelen aparecérsele a los borrachos, asustandolos con su risa infernal y mostrandole su rostro cadaverico.

También suele presentarse ante las mujeres chismosas, a las que persigue, recordando que todos sus pesares provienen de las habladurías y de sus propios celos enfermizos.