martes, 3 de junio de 2014

Los gemelos traviesos.


Pedrito y Juanito eran inseparables, no en vano eran hermanos gemelos y estaban entre los pocos niños de su edad que quedaban en el pueblo. Hacia años que la gente habia empezado a migrar a la ciudad y los pocos jovenes que permanecian en el pueblo lo hacian mas por apego a sus mayores que por deseo real de quedarse. Los padres de Pedro y Juan no eran la excepcion, mas de una vez se habian planteado hacer las maletas y arriesgarse a empezar una nueva vida en la ciudad, alejados de la monotonia del campo y el pesado trabajo de arar y sembrar los cultivos. Pero la idea de que sus hijos se criaran entre coches, humo y los peligros propios de las grandes urbes les frenaban. Aunque claro, eso tambien tenia su contra, los niños practicamente estaban solos y no tenian muchos amigos con los que jugar.

Los gemelos eran conocidos en todo el pueblo por sus travesuras, es normal a esa edad que los niños sean inquietos y mas cuando se aburren por no tener amigos con los que correr y jugar, pero los pequeños no paraban con sus pillerias y muchos ancianos del pueblo ya estaban hartos de ellos. Incluso, mas de uno le habia dado una bofetada a alguno de los gemelos o habia ido con el cuento a sus padres o al cura, quienes a su vez ya les habian pegado mas de un tiron de orejas. Su curiosidad no tenia limites y aprovechaban cualquier despiste para colarse en la casa de un vecino o espiar por una ventana.

Como en todos los pueblos, en el que residian los niños habia un viejo huraño, uno de esos abuelos cascarrabias y con mal caracter al que pocos echan de menos cuando muere. Ese era el caso de don Vicente, que cuando fallecio a los 75 años de edad no dejo mas que una sensacion de alivio entre sus vecinos. Ya habia protagonizado alguna pela por sus terrenos con familiares y propietarias de las zonas colindantes, asi que la noticia de su muerte no tuvo demasiado impacto en el pueblo. Aunque por supuesto llegó a oidos de los gemelos, que no dudaron ni un segundo que tenian que ir a investigar.

Nunca habian visto un muerto y su curiosidad fue tan grande que decidieron colarse en la casa de don Vicente cuando todo el mundo habia salido del velatorio. Lo de todo el mundo es mas un decir que lo que paso realmente, porque salvo un par de plañideras aficionadas a llorar sin motivo aparente en cada funeral que se celebraba en el pueblo, practicamente no fue nadie a presentarle sus respetos a don Vicente. Tal era el abandono el cadaver del anciano que incluso faltando pocas horas para su funeral ni siquiera le habian metido dentro del ataud y aun descansaba sobre una mesa en mitad del salon de su casa.

Pedrito y Juanito encontraron la casa vacia y las condiciones idoneas para saciar su curiosidad y ver al muerto sin que nadie les moleste. Con una total falta de respeto lo manosearon, le intentaron abrir los ojos y la boca, le movieron los brazos como si fuera una marioneta y le imitaron mientras se reian de el, pero un ruido en la finca les alerto.

Corrieron hacia la salida, pero ya era demasiado tarde y sin saber donde ocultarse, se metieron en un pequeño armario que estaba tirado en mitad del suelo del recibidor.
La voz de dos hombres que reconocieron como el cura y un viejo herrero, con el que habian tenido problemas en el pasado, sono acercandose al armario.

-¿Quien ha dejado esto aqui tirado? No se puede ni pasar el salon, ya me contaras como va a pasar la gente a presentar sus respetos a don Vicente. -dijo el cura.
-Tampoco creo que fuera a venir nadie, don Vicente se ha labrado a pulso una reputacion de maleducado durante  años y no creo que le llore nadie de este pueblo.
-No hables asi, el hombre ya esta esperando el juicio de Dios que es el unico que tiene el poder de juzgar sus actos.

Ambos trataron de levantar el ataud y se dieron cuenta de que ya estaba lleno.
-Ves, aun quedan buenos samaritanos en el pueblo, alguien nos ha facilitado el trabajo y ha metido a don Vicente en su caja. Llevemoslo a su descanso eterno.

Los niños escuchaban toda la convrsacion desde el interior del feretro, pero era tanto el miedo que tenian al cura y al herrero que no quisieron revelar que en realidad eran ellos los que estaban dentro y  quisieron esperar al momento adecuado para escapar.
Nadie acudio al funeral de don Vicente, por lo que el cura, cansado de cargar con la caja y el supuesto muerto, decidio realizar una version rapida de la misa y en cinco minutos ya habia despachado la situacion.
Los niños, victimas del calor y del aburrimiento, empezaban a sentirse muy cansados y casi sin darse cuenta se quedaron dormidos. No pasaron mas de cuarenta minutos cuando un ruido en la tapa del ataud les desperto. Paletadas de tierra caian sobre la caja que ya habia sido sellada y ni las patadas ni los gritos de los gemelos parecieron alertar al anciano enterrados que era conocido en el pueblo por su sordera. Los niños quedaron enterrados vivos y nadie parecia haberse dado cuenta...

Los padres de los gemelos se sorprendieron cuando estos no llegaron a la hora de la meerienda, pero imaginaron que estarian demasiado entretenidos jugando o que algun vecino del pueblo les habia invitado a comer algo. Lo que ya les alarmó fue que anochecio y llego la hora de la cena y no aparecian por ninguna parte. Entonces comenzaron a buscarles y preguntaron a todo el que se encontraba en las calles, pero nadie parecia haberles visto en todo el dia. Asustados llamaron a la guardia civil y una pareja de agentes se acerco a coordinar las labores de busqueda. La madre recordo la muerte de don Vicente y tuvo la intuicion de que los niños probablemente fueran a curiosear, pero alli no encontraron mas que el cadaver del anciano sobre la mesa del salon, los vecinos se alarmaron cuando encontraron al muerto aun sin enterrar y rapidamente llamaron al cura.

-¿Como que no esta enterrado? Yo mismo le lleve al cementerio y tuve que darle una misa a la que ninguno de vosotros fue.
-Eso es imposible, padre, don Vicente aun descansa sobre la mesa de su casa.
-Pero el ataud estaba lleno cuando lo enterranos, si no fue a el ¿a quien hemos sepultado?

La cara de miedo de la madre se reflejo al instante y, conociendo como conocia a sus hijos, intuyó que ellos eran capaces de haberse metido dentro del ataud en una de sus travesuras.

Por mas prisa que se daban en desenterrar el ataud, el tiempo parecia eterno para los habitantes del pueblo. Era tradicion alli enterrar lo mas profundo que era posible los feretros, de esta forma se podian sepultar en una tumba a varios familiares y se evitaban olores que se podian convertir en insoportables al visitar el cementerio en los meses mas calurosos. Por este motivo llevo varios minutos remover suficiente tierra como para poder abrir el ataud.

Lo que encontraron alli dentro fue un espectaculo escalofriante. Los niños habian muerto asfixiados, pero no sin antes luchar por sus vidas intentando escapar. Se habian destrozado las uñas de las manos arañando la madera y sus pequeños cuerpecitos estaban cubiertos de sangre. En plena desesperacion habian tratado de romper la caja a golpes y se habian lastimado entre ellos, y probablemente fruto de la misma desesperacion,habian acabado peleandose como animales acorralados ,de modo que podian verse marcar de mordiscos y arañazos en los cadaveres de los gemelos.

La madre descuidada.

la_madre
Natalia era una madre feliz, trataba a sus tres pequeños con gran ternura y comprensión aunque mas de una vez la pudieran sacar de sus casillas. Los dos primeros de sus retoños vinieron casi seguidos 6 y 7 años y la tercera, una preciosa niña de siete meses, que aunque inesperada, fue recibida con el mayor cariño y amor que una familia le puede entregar.

El unico pero que le podia poner Natalia a su abundante familia era que su marido casi no pisaba su casa. Su aburrido trabajo como contable les daba una comoda posicion social pero le mantenia ocupado todo el dia, e incluso cuando estaba en casa siempre estaba rodeado de papeles del trabajo. Por lo que Natalia tenia que ocuparse de sus hijos sin ninguna ayuda y en algunos momentos eso podia ser extenuante.

La noche anterior el fatídico dia la mas pequeñita de la casa habia decidido celebrar un concierto nocturno y Natalia casi no pudo pegar ojo. Agotada y casi arrastrandose llego a la cama a las cuatro de la mañana tras dejar a la niña en la cuna.

Cuando se empezó a quedar dormida escucho el grito de su segundo hijo en la habitacion contigua, de un salto se levanto y fue corriendo a la habitacion que compartian sus dos hijos mayores y se encontro a Mario (el mediano) visiblemente asustado y llorando sobre su cama. Parece que habia tenido una pesadilla y del susto se habia hecho pis encima, algo que por desgracia se habia vuelto muy habitual desde que nacio su hermanita. El niño se habia convertido en un principe destronado y su comportamiento dejaba mucho que desear y era capaz de cualquier cosa con tal de llamar la atencion. Natalia agotada y sin pensarlo mucho, comenzo a regañar a Mario delante de su hermano Julián.

-¡Como vuelvas a hacer pis en la cama te voy a cortar el pipi! Ni siquiera tu hermanita me da tanto trabajo como tu.

El niño lloraba desconsoladamente mientras su madre cambiaba las sabanas y le daba la vuelta al colchon. Casi sin darse cuenta eran ya las cinco de la mañana y Natalia aun no habia podido pegar ojo. El biberon de las seis de la mañana y preparar el desayuno a su marido e hijos hizo el resto. No pudo dormir en toda la noche.

Lo peor de todo es que los niños pasarian todo el dia en casa, ya que estaban de puente. Una festividad que parece que no respetaban en la empresa de su marido, el cual fue a trabajar como cualquier otro dia dejandola al cuidado de los pequeños durante todo el dia.

A media tarde y aprovechando que Mario, agotado de la noche anterior, se habia quedado dormido en su habitacion. Comenzo a bañar a la pequeña Clara. Era el momento ideal pues Mario estaba insufrible y si no le vigilaba a cada paso era capaz de incendiar la casa con tal de llamar la atencion. Esa pequeña siesta le daria un respiro y la permitiria bañar al bebe un poco antes del horario habitual. Con un poco de suerte hoy podria mandarlos a dormir un poco antes y descansar.

Cuando ya solo quedaba lavar la cabecita de la pequeña Clara un grito desgarrador se escucho en el pasillo. Era sin duda Mario que seguro que habia vuelto a hacer otra de las suyas. Gritando y sin soltar a Clara preguntó:

-¿Que pasa? ¿Mario estas bien? ¡Julian! ¿Que le pasa a tu hermano?

Estaba a punto de envolver en una toalla al bebe, que aun continuaba enjabonada en la bañera cuando Julian entro por la puerta y lo que vio la dejo sin habla.

-Mamá, Mario se ha vuelto a hacer pis en la cama asi que le he cortado el pipi como dijiste.
El mayor de los hijos tenia el pene ensangrentado de su hermano en una mano y unas tijeras manchadas de sangre en la otra.

Natalia pálida por lo que acababa de suceder se levanto de un salto olvidandose que estaba bañando a la pequeña y salio corriendo hacia Julian que, al ver la furia de su madre en los ojos, escapo a toda velocidad buscando un sitio para esconderse.

Aturdida, conmocionada y agotada por la noche en vela Natalia no sabia como actuar cuando llego a la habitacion de los niños y vio a Mario sobre la cama desangrandose. Tras abrazar fuertemente a Mario le cago en brazos y bajo las escaleras camino el coche, su unica opcion era llevarle al hospital inmediatamente. Cada grito de dolor del niño bajaba en intensidad, la perdida de sangre le estaba debilitando y sabia que tenia pocos minutos antes de que muriera desangrado.

Arrancó el coche y pego un aceleron saliendo el vehiculo impulsado como si diera un salto al pisar fuerte un bache y sono una fuerte explosion. El salto parecia sacar a Natalia de su estado de shock y de repente recordo que Clara seguia aun dentro de la bañera. En ese momento se dio cuenta de la mortal imprudencia que acababa de cometer y bajo del coche sin mirar atras para buscar a su hija.

Por desgracia cuando llego era demasiado tarde, la bebe de apenas siete meses no tenia la fuerza suficiente para aguantar tanto tiempo sentada sin perder el equilibrio y yacia inerte boca abajo en el agua. Los intentos de reanimar a la niña fueron inutiles y Natalia ,gritando desesperada, bajo nuevamente las escaleras de su casa con su bebe en brazos camino del vehiculo que la llevaria al hospital.

Pero aun le quedaba una ultima y macabra sorpresa, al acercarse al vehiculo todo terreno que conducia, se dio cuenta de que habia un brutal charco de sangre en el suelo, al principio penso que seria la sangre de Mario,pero al acercarse pudo constatar que bajo el coche estaba el cuerpo inerte de Julián, que al parecer se habia escondido bajo el coche para evitar que su madre le pegase. Con tan mala fortuna que al arrancar esta a toda velocidad una de las ruedas le aplasto el craneo, reventandolo y desgarramando sus sesos por todo el suelo y causando la terrible explosion que Natalia habia escuchado un par de minutos antes.
Natalia cayó al suelo de rodillas ,su cara no reflejaba ninguna expresion. Solamente se mantuvo en esa posicion durante unos minutos hasta que sin mediar palabra se levanto, abrio la puerta de su coche, y cargo nuevamente el cuerpo ya inerte de Mario junto al de su hermanita,entro nuevamente en su casa.

Un minuto despues bajo de nuevo, cargo el cadaver de Julián y volvio a entrar en la casa cerrando la puerta tras de si. Por la noche, cuando su marido llegó a casa , se encontró el todoterreno con la puerta abierta y a medio camino del garaje, lo que le impedia aparcar su vehiculo, se acerco al coche de su mujer y se mancho el zapato con lo que parecia ser una viscosa mancha de aceite, cerro su puerta y se dirigio a casa en la que todas las luces estaban apagadas.

Al entrar grito:
-¡Natalia! ¿Donde estais? ¿Por que tienes el coche en mitad del garaje?

Al dar la luz se dio cuenta de que habia un reguero de sangre seca en el suelo que subia las escaleras y dirigia a la planta superior. Asustado corrio tanto como pudo para quedar totalmente impactado cuando entro al cuarto de baño.
Sus tres hijos flotaban sobre el cadáver de su madre que los habia reunido en la bañera justo antes de cortarse las venas.

CAUSAR LA MUERTE DE SUS TRES HIJOS FUE MUCHO MAS DE LO QUE PUDO SOPORTAR.